Merkel tiene un plan, pero lo mantiene en secreto para que resulte un éxito

Llevamos dos años con la crisis de deuda helena sobre la mesa,  con los políticos europeos dilatando el problema, y la crisis ya es de deuda europea. El contagio alcanzó a Irlanda, Portugal, España y Italia. Pero Bélgica, Austria e incluso Francia ya muestran primas de riesgo no vistas en 15 años, y la situación podría degenerar en crisis sistémica.

No se toman soluciones, porque no hay  una solución mágica, sino que cualquier solución supone ceder y sacrificarse en el futuro inmediato. Los políticos son populistas y solo juegan al corto plazo, incapaces de asumir sus responsabilidades e imponer medidas dolorosas e impopulares. Pero sin cortar los problemas de raíz, solo se consigue que el contagio vaya ganando terreno, hasta llegar al corazón de la UE.

Se baraja la posibilidad de crear otra moneda: Alemania de nuevo con el marco, y el resto a seguir con el euro pero devaluado un 30% respecto los germanos. La otra variante, un supereuro para el núcleo de la UE y países nórdicos, y los otros países de la UE con el euro actual pero devaluado. Sería una solución muy mala, originaría graves distorsiones en el sistema financiero europeo, y una severa contracción en la economía.

Otra solución podría ser expulsar a algunos países del euro. Es factible y hasta necesario hacerlo con Grecia y con un plan, pero hacerlo en desorden y para más países periféricos, supondría una depresión económica en Europa y el colapso financiero, con graves ramificaciones al resto del mundo. No parece ser una solución…

La propuesta de crear eurobonos respaldados por la UE pone los pelos de punta a los alemanes. En un principio podría haber funcionado, pero dado que Italia (el tercer país del mundo con mayor deuda) se ha contagiado, podría no ser suficiente. Sería bienvenido pero no definitivo.

Como paso previo a la solución definitiva, se está avanzando en cuatro frentes:

1) La puesta en marcha del Fondo Europeo de Rescate, con una generosa aportación del FMI y de los emergentes, que sería de ayuda, pero después de tanto tiempo sería bienvenido pero no definitivo.

2) Poniendo al borde del abismo a los países periféricos para que elaboren e implementen un plan para ajustar los déficits y hacer viables sus economías en el largo plazo. Estos planes y cambios de gobierno consiguen parar la catástrofe financiera momentáneamente, pero las deudas son ya de tal magnitud que con economías sin crecimiento es imposible devolver lo adeudado. Por lo tanto es un avance necesario pero no definitivo.

3) Alemania está ganando apoyos para que todos los Estados cedan soberanía financiera y se reforme el tratado de Lisboa. Se está trabajando en redactar un nuevo tratado que permita endurecer las consecuencias a los países que no sigan una ortodoxia financiera clara, y también se abriría la puerta a salir o ser expulsado del euro.

4) El BCE está comprando “tímidamente” bonos italianos y españoles. Pero ni compra masivamente ni lo hace monetizando, sino esterilizando, es decir drenando liquidez retirando depósitos del eurosistema. Por lo tanto actúa a la Bundesbank, sin crear inflación porque en realidad esteriliza y no aumenta la masa monetaria, ya que en realidad NO IMPRIME DINERO. Es solo una manera de frenar la avalancha, pero ya no es la solución definitiva.

Estaremos cerca de resolver la crisis de deuda una vez se hayan concretado los 4 puntos anteriores y se añada el definitivo:

Que se dote al BCE de fuego ilimitado, QUE PUEDA IMPRIMIR DINERO, monetizando. Por ejemplo el BCE podría amenazar diciendo que comprará cualquier cantidad de bonos italianos hasta que la rentabilidad se mantenga por debajo del 5%. El BCE crearía dinero en la cantidad que hiciera falta para comprar los bonos y no esterilizar (drenando depósitos del eurosistema) sino monetizar (dejando que la masa monetaria aumente).

Alemania alude al miedo a la inflación para de momento oponerse a la monetización del BCE, pero políticamente lo que quiere es conseguir que Europa tenga mayor soberanía fiscal en detrimento de los Estados, y a la vez forzarles a tener planes austeros, creíbles y sostenibles. En un contexto de contracción económica y estrangulamiento crediticio, la inflación no es un problema, sino la deflación, y por tanto monetizar no debería llevar a aumentos significativos de inflación siempre que no sea una política recurrente y constante en el tiempo.

El BCE acabará por monetizar la deuda para solucionar la crisis sistémica de deuda europea, pero lo hará cuando los países tengan planes creíbles, y cuando se haya cedido soberanía financiera a Europa. Si el BCE hubiera impreso desde el primer momento o desde ahora, pasaría como en EEUU, que recurren a la Reserva Federal de forma recurrente (pronto van a hacer otro QE3).

Con el BCE monetizando masivamente pero sólo en esta ocasión puntual, tendríamos el problema de la deuda soberana encauzado, Europa volvería a crecer sin inflación preocupante, con menores costes de financiación, y con una depreciación temporal del euro que ayudaría a las exportaciones.

Opino que los alemanes juegan con cerillas en una gasolinera, pero es la mejor solución posible. Están poniendo a los países al borde del desastre para que los Estados implementen planes sostenibles, y para que cedan soberanía a Europa.  El siguiente y definitivo paso será permitir que el BCE imprima y compre deuda, con la garantía para Alemania que el BCE no imprimirá de forma recurrente, sino sólo esta vez para salvar el euro de una vez y definitivamente.

 

 

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